Lunes, 10 Septiembre 2018 19:26

“¡ÁBRETE!” Destacado

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La Palabra de Dios en este domingo, nos manifiesta nuevamente la invitación de Jesús a través de lo que su mensaje propone: ser fuertes, no temer, no excluir a nadie y abrir el corazón a la acción misericordiosa y liberadora que Jesús realiza en todos y cada uno de nosotros.


“TODO LO HA HECHO BIEN”

Encontramos detalles de amor y misericordia por parte de Jesús hacia los demás. Son gestos y actitudes que denotan claramente lo que desea el Maestro para quienes le siguen, para aquellos que encuentran en Él paz y tranquilidad. La curación del sordo que nos relata el Evangelio es una demostración, no solo de lo que hace Jesús, sino de lo que en cada corazón quiere hacer crecer.

Estamos llamados a ser como Jesús: hacer las cosas bien. Ser testimonio de verdadera vida cristiana, ser fieles al llamado que nos hace Cristo, ser conscientes de la situación real que estamos viviendo. En la actualidad nuestro compromiso radica en ser honestos y justos, dar los pasos necesarios para estar unidos ante las injusticias que se cometen a diario y ante las cuales debemos dar respuestas concretas.

Del Evangelio de hoy, podemos reflexionar sobre tres aspectos, veamos. En primer lugar, hay un acercamiento por parte de un sordo que ante la oración de Jesús queda curado. Esto nos enseña que debemos acercarnos al maestro, ya que sólo Él puede curarnos de la sordera que tenemos ante la realidad que se nos presenta a diario. 

En segundo lugar, Jesús cura al sordo “mirando al cielo” y tocándolo diciéndole “ábrete”; dos acciones que pueden y deben ser tomadas en cuenta cada vez que estamos en presencia de Dios. Mirando al cielo junto a Jesús, podemos decir “ábrete”, haciendo alusión a la disponibilidad que cada uno de nosotros debemos tener ante la invitación que nos hace Dios a seguirlo y vivir el Evangelio, siendo solidarios con el prójimo. 

En tercer lugar, la gente al ver a Jesús decía de Él que todo lo hacía bien, y ello deja entrever la satisfacción y la plenitud que proporciona la presencia y la acción salvadora de Dios en nuestra vida. Dejarnos amar por Él es hacer de nuestras vidas un testimonio vivo de lo que Dios hace continuamente en nosotros. Seamos agradecidos con Jesús, quien abre nuestros corazones a su palabra y en quien vemos que todo lo hace bien, sin excluir a nadie, ofreciendo a todos la grandeza de su amor.


MARÍA NOS AYUDA A ABRIR EL CORAZÓN A DIOS

Nuestra Madre del Cielo, bajo la advocación de nuestra Señora de Coromoto, nos guía y nos acompaña. Ella es fiel y nos enseña a serlo también nosotros. Sigamos su ejemplo y dejémonos inundar del amor infinito y misericordioso de Dios que, como nos dice el Salmo de hoy, “…liberta a los cautivos. El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos” (Sal 145, 7 - 8). Así sea.

José Lucio León Duque

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Modificado por última vez en Lunes, 10 Septiembre 2018 19:26

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