Domingo, 20 Mayo 2018 15:13

Círculo de Reflexión Bíblica: Domingo de Pentecostés - Ciclo B Destacado

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Oh, Dios que has instruido los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos a través del mismo Espíritu que gocemos siempre de su divino consuelo. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Primera Lectura   Hechos 2 (1-11)

Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.

 

Comentarios  

Los judíos se reunían en Jerusalén en una fiesta de la primavera, llamada (en griego) Pentecostés, en la que presentaban a Dios los primeros frutos de la temporada. Había, por eso, gente de muchas regiones, que hablaban distintos idiomas y dialectos, tal como lo narra esta lectura.

Siguiendo las instrucciones de Jesucristo, los apóstoles se habían quedado en Jerusalén, pues él les había prometido que les enviaría el Espíritu Santo. Esta promesa se cumple durante la celebración judía de Pentecostés. (Pentecostés es una palabra griega que significa cincuenta. Y la fiesta en cuestión se celebraba inmediatamente después de haberse completado “una semana de semanas” es decir, siete semanas, o sea, 49 días. Por eso Pentecostés se celebraba a los 50 días de la Pascua, tal como lo hacemos también ahora los cristianos).

Por la gracia del Espíritu Santo, el mensaje del Evangelio que comenzó a ser predicado por la Iglesia desde aquel día, pudo ser extendido a todos los que se encontraban aquel día en Jerusalén, como que si se los predicaran en su lengua nativa. Pero el texto no atribuye esta hazaña a los apóstoles. La fuerza y la eficacia del testimonio se debe al Espíritu Santo que actúa en ellos.

 

Reflexión

¿Has sentido alguna vez la fuerza del Espíritu Santo de un modo particular?

Segunda Lectura   1 Corintios 12 (3-7), (12-13)

Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús “Señor”, si no es bajo la acción del Espíritu Santo.

 

Comentarios  

La característica esencial de la comunidad cristiana es la relación vital con Cristo. Sin Cristo, no hay vida posible, tal como reflexionábamos hace unos pocos domingos con la imagen de la vid y los sarmientos. Cada uno de los creyentes forma parte del mismo Cristo, tal como los diversos miembros forman parte de un solo cuerpo.

Por su parte, el Espíritu tiene también una función: es quien distribuye los dones a cada uno de los creyentes. El Espíritu de Dios, presente en cada uno de los bautizados se manifiesta de manera diferente, según el cristiano. Hay diferentes ministerios (servicios) y hay diferentes actividades, y cada una de todas estas es realizada por miembros distintos. Mas sin embargo, la Iglesia es la misma, y el Espíritu que la anima es solamente Uno. Todos hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, que es la Iglesia, el Cuerpo Místico de Cristo.

Vemos que el Espíritu está íntimamente ligado a Cristo, y la auténtica experiencia del Espíritu se distingue porque precisamente lleva al encuentro con Cristo y al reconocimiento de él como Señor. Y para ello se vale de la gente y administra sus dones, no para el propio beneficio o para enorgullecerse, sino para ayudar al resto de la comunidad a estar más cerca del Señor.

 

Reflexión

¿Cuáles son los dones del Espíritu Santo? ¿Qué significa cada uno de ellos?

 

Evangelio Juan 20 (19-23)

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado.
Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”.
Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban al Espíritu Santo.
A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.

 

Comentarios  

El don del Espíritu a los discípulos viene muy ligado a la muerte y resurrección de Jesús. El evangelio de Juan lo sitúa el mismo día de la resurrección, tal como se lee en este texto, aunque Lucas lo ubica en la fiesta de Pentecostés. El detalle de la fecha pasa a ser secundario ante la importancia de lo que ocurre con los apóstoles: El Espíritu de Dios que les fue comunicado después de la resurrección de Jesucristo, comenzó a actuar en la Iglesia, y lo ha venido haciendo por veinte siglos.

Las palabras de Jesús que acompañan la donación del Espíritu concretan la misión que reciben los apóstoles, que es la continuación de su obra: son enviados a proclamar el perdón de los pecados. El perdón no existía antes de Jesucristo, y es parte de la Buena Nueva que hay que anunciar. Desde entonces por la acción de la Iglesia, se propicia el restablecimiento de la relación entre Dios y los hombres, que había sido rota por el pecado.

 

Reflexión

En la creación, Dios sopla en el hombre para darle vida. Ahora Jesús sopla sobre sus apóstoles para darles el Espíritu Santo. ¿Qué tan importante es el Espíritu Santo para ti?

 

Diácono José Moronta

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Modificado por última vez en Domingo, 20 Mayo 2018 15:13
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